El proceso de construcción de proyectos curriculares requiere una serie de condiciones que
no siempre puede satisfacer el profesorado. Entre otras razones, porque un proyecto
curricular integrado tiene como finalidad cubrir los contenidos de un determinado número de
disciplinas o áreas de conocimiento durante un período de tiempo considerable, normalmente
como mínimo un año de duración, y es necesario que esté de tal forma planificado que no
genere lagunas importantes en los contenidos que deben asimilar los alumnos y alumnas.
Atender a estos requisitos precisa disponer de tiempo y recursos económicos suficientes
como para, entre otras cosas, reflexionar sobre la filosofía del proyecto, elaborar recursos
didácticos, sugerir estrategias didácticas, tareas que ofertar, modalidades de evaluación y
disponer de condiciones para experimentar las propuestas que se vayan construyendo, antes
de su implementación definitiva.
Una unidad didáctica integrada es una propuesta de trabajo en la que participan un
determinado número de áreas de conocimiento o disciplinas, destinadas a cubrir un período
temporal relativamente corto. Con ella se trata no sólo de promover procesos de enseñanza y
aprendizaje para un conjunto específico de estudiantes, que aprendan unos determinados
contenidos, conceptos, procedimientos y lleguen a asumir de manera reflexiva un sistema de
valores, sino asimismo, de motivar y desarrollar todo un conjunto de destrezas que les
permitan establecer nuevas relaciones e interacciones con ésos y con otros contenidos
culturales.
Antes de comenzar a elaborar unidades didácticas es preciso detenerse a reflexionar
acerca de las razones por las que optamos por esta modalidad de trabajo en las aulas. De lo
contrario es fácil caer en la rutina y, lo que es peor, llevar a cabo propuestas de trabajo que
contrarían por entero la filosofía de fondo que expusimos en los primeros capítulos. No
olvidemos que el movimiento en pro de proyectos curriculares integrados es más una filosofía.
de trabajo que una mera técnica. Lo importante es no perder de vista la coherencia de los
presupuestos de fondo con el conjunto de tareas que estudiantes y profesorado realizan en las
instituciones docentes.
Una vez hecha esta reflexión, el siguiente paso obliga a efectuar un diagnóstico previo
de la realidad en la que se va a intervenir. (Tomé, 1998)
No hay comentarios:
Publicar un comentario